
El procedimiento se hizo al mediodía de hoy viernes 6 de agosto de 2010, en medio de una pertinaz llovizna, con la asesoría del biólogo marino de Cardique, Gabriel Luna, y la utilización de una máquina retroexcavadora que fue desplazada desde la Zona Industrial de Mamonal hasta esa área norte cartagenera.
La labor de remoción de los restos putrefactos del mamífero cetáceo se hizo con mucha cautela para evitar que se astillaran los huesos existentes, los cuales posteriormente, fueron depositarlos en una excavación previamente hecha a dos metros de profundidad, en un terreno cercano a la playa donde apareció la ballena.
Para la disposición final también se utilizó una membrana geotextil (plástico) impermeabilizante con el fin de proteger a los restos, de la humedad que caracteriza el terreno.
















